Nuestras culturas originarias guardan una gran sabiduría. Ellos sabían y saben del vivir en armonía con la naturaleza y han aprendido a conocer sus secretos y utilizarlos en su beneficio.
Así, como producto de su observación, nuestros ancestros incluyeron algunas aves en la tradición que nos ha sido transmitida oralmente de generación a generación.
Múltiples historias avalan esta eficacia desde antaño: el paisano que se ganó la lotería, el pulpero que hizo próspero su negocio, el galán que conquistó a la dama de sus sueños…
No en vano una letra chamamécera tiene en sus versos las siguientes palabras: “cabureí ragüé no vaya fallar, porque vosco sos payé para enamorar…”