historia

Aipó Dr. Francia: la civilización de la cal

Lo que no es muy sabido, y revelado causa estupor, es que Francia, desde el primer día de haber asumido la dictadura, sumergido en los

Lo que no es muy sabido, y revelado causa estupor, es que Francia, desde el primer día de haber asumido la dictadura, sumergido en los años más críticos e inciertos, concibió y llevó a la práctica un notable plan de edificaciones, construcciones, adelantos y mejoras materiales de todo orden en el Paraguay.

José Gaspar Rodríguez de Francia

Todo lo que significaba progreso, desde el más mínimo detalle para la utilidad o comodidad de la población hasta la más prodigiosa obra de defensa para la invulnerabilidad de la República, recibió la consagración de sus energías.

El, que lo lo planificaba, como paso previo estructuró una organización y servicios permanentes que llamó Obras Públicas. Mal podía dejar de comprender que el embellecimiento y la decencia física de la Capital y del Interior se conjugaban con el prestigio moral del nuevo régimen independiente.

Pero la conquista inicial, el verdadero éxito espectacular de Francia fue la inauguración de la primera fábrica de cal en el Paraguay en 1816. El horno para la calcificación de las piedras se construyó para su dirección personal en un sitio al costado de Asunción que aún hoy se conoce como «Calera-cué» . La calera se componía de un gran horno enrampado, varios galpones, depósitos, casas de habitación y un muelle sobre el río.

Antes de Francia, el Paraguay carecía en absoluto de cal y solo se obtenía en contadas ocasiones, encarecida y tras grandes dificultades de la Bajada del Paraná, jurisdicción de la Provincia de Santa Fe.

El advenimiento de la cal patricia, desde entonces, suscitó sueños y la inmaculada efervescencia del valioso óxido blanco, resplandeció en el espíritu público. Con ella, Francia avivó todos sus proyectos. La reconstrucción de Asunción, el Cabildo de dos plantas, el gran cuartel del hospital, la fortaleza de Olimpo, la modernización de la Casa de Gobierno, decenas de edificios nuevos en la capital, la reconstrucción de Pilar, la del Fuerte San Carlos, la fundación de Villa Franca, el levantamiento de una cadena de  fortalezas contra las amenazas de Buenos Aires y otra contra los malones de tobas y mocovíes del Chaco.

De modo que, sobre un pasado de adobe y barro batido, el gobierno francista introudujo lo que históricamente puede denominarse la civilización de la cal.

También, por primera vez en el Paraguay, irían a conocerse trabajos de pavimentación. Se empedraron muchas calles y esn especial los tramos descendientes de la ribera. En 1818 se pavimentó la calle que llevaba a la fábrica de cal.

Entre tanto, la capital se había iluminado. El dictador introdujo por primera vez en nuestro país el alumbrado público como un servicio a cargo del Estado. Había un maestro farolero dedicado al arreglo y reposición  de los cristales de lámparas y faroles.

La iluminación era modesta, pero de acuerdo con el nivel técnico de la época. Se consumía 1.500 velas diarias, lo que hacía que las mujeres se aseguraran una venta al Estado de más de medio millón de velas al año.

Fuente: «El Dr. Francia visto y oído por sus contemporáneos» – José Antonio Vázquez – Eudeba – Noviembre 1975

Nota de redacción: José Gaspar Rodríguez de Francia (Karaí guasú, El Supremo) nació en Asunción el 6 de enero de 1766 y gobernó al Paraguay en forma absoluta durante 26 años. Desde 1814 hasta 1840 en que acaeció su muerte. (Esta nota fue publicada en el periódico «Paraguay ñane retá, versión grafíca de ese sitio, en mayo de 2011 con motivo de conmemorarse el Bicentenario de la Independencia del Paraguay)

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