Anoche cuando me enteré de tu viaje tuve el impulso de llamar y preguntarte si era correcta o no la información. Juraría que me hubieras respondido con un irreverente «esperá, voy a averigüar». Y bueno..a todos nos tocará alguna vez. Pero voy a extrañar encontrarte por los pasillos o en las escaleras de algún medio, y que en segundos nos reíamos de todo y de todos.
Querido por muchos, odiado por otros tantos…Víctor, gracias por haber existido. Nde gordo tie´y reikóa.
Nicodemus Espinosa