Eugenesia es básicamente una concepción filosófica y «científica» basada en la “selección natural del más apto” sostenida por Charles Darwin. Eutanasia, en cambio, es el acto de provocar intencionadamente la muerte de una persona que padece una enfermedad incurable para evitar que sufra, dándole una muerte sin dolores, molestias ni sufrimientos físicos.
La eutanasia está prohibida en la Argentina pero hay una ley aprobada en 2012 conocida como la de la «muerte digna» que les permite a los pacientes con enfermedades terminales el derecho de rechazar procedimientos para prolongar artificialmente sus vidas en caso de sufrimiento. Para conseguirlo, basta que el enfermo comunique su decisión al médico. En los casos en los que no sea capaz de comunicarse con el mundo exterior, el derecho de exigir una muerte digna para el paciente pasa a sus familiares o responsables legales.
Las metas perseguidas han variado entre la creación de personas más sanas e inteligentes, el ahorro de los recursos de la sociedad y el alivio del sufrimiento humano.
Los medios antiguamente propuestos para alcanzar estos objetivos se centraban en la selección artificial, mientras los modernos se centran en el diagnóstico prenatal y la exploración fetal, la orientación genética, el control de natalidad, la fecundación in vitro, bancos de esperma y la ingeniería genética. Su oponentes arguyen que la eugenesia es inmoral y está fundada en o es en sí misma una pseudociencia.
La eugenesia ha sido practicada en casi todos los países de Europa y América con diferentes pero similares metodologías: Inglaterra, Alemania, España, Estados Unidos, Brasil, Argentina,
«La ciencia es un proceso, siempre está en constante cambio. Lo que hoy es verdad absoluta no lo será mañana»