Desiré Cabrera (*)
Monseñor Joaquín Robledo, obispo de Carapeguá, afirmó que los pastores de la Iglesia han sido testigos de la angustia y el sufrimiento de muchas personas que se sienten defraudadas en sus profundas aspiraciones: de justicia, proyectos e ideales. A causa del egoísmo y de la avaricia de los gobernantes hay migración, así como las profundas desigualdades que afectan el país. Defendió el celibato e invitó a los consagrados a llevar una vida virginal y pobre.
En ese sentido, el prelado afirmó que los pastores de la Iglesia, muchas veces, han sido testigos de “la angustia y el sufrimiento de muchos hermanos nuestros que se sienten defraudados en sus profundas aspiraciones: de justicia, proyectos e ideales”. A causa del egoísmo y de la avaricia, de autoridades y gobernantes, el pecado esclaviza a los hombres.
Sostuvo además que muchos conciudadanos se sintieron obligados a emigrar a otras ciudades o países lejanos, a causa de esa situación. Van a países donde encuentran derechos inalienables de todo ser humano: como el trabajo, la salud y una vida digna, que aquí se los negaron o no los encontraron.
Asimismo, Mons. Robledo explicó lo que significa ser cristiano: “ser cristiano requiere remar contra la corriente, vivir con radicalidad y fidelidad nuestra fe; significa ser signo de contradicción en un mundo que tiende a alejarse de sus raíces cristianas”.
El obispo también se refirió a los sacerdotes y religiosos diciendo que la vida consagrada es un don del Padre a su Iglesia y se constituye en un elemento decisivo para su misión. Es un camino especial al servicio de Dios y de la humanidad, asumiendo la forma de vida que Cristo escogió para venir a este mundo: una vida virginal, pobre y obediente.
Al respecto indicó que un desafío para el presbítero es que está llamado a sembrar la semilla del Evangelio en la cultura actual, especialmente en los jóvenes. Otro desafío se refiere a los aspectos vitales y afectivos, el celibato y una vida espiritual intensa fundada en la caridad pastoral. Finalizó su homilía, rogando a la Virgen María, para que interceda por todos los creyentes para que podamos renovarnos y renovar nuestro querido Paraguay, con humildad, con libertad y total fidelidad.
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