Rafael Luis Franco (frarafael@gmail.com)
Hace unos días llamé a la empresa de telefonía para dar de baja el servicio de la línea fija, o baja, como le dicen, era un abono que venía teniendo hace unos veinte años. Las razones, es que con los celulares el viejo ya casi no se usa y si hay algún llamado, un par de veces al día, es de alguna encuesta o publicidad, cuando no un secuestro virtual, así que consideramos en casa que no valía la pena seguir pagando el abono tan caro.
Y ahí le respondí más o menos lo siguiente: “Entonces, si me disculpa, la cosa no es con usted, es con la empresa, ahora con más razón me retiro, ya que veo que es una empresa especuladora”, me mantuve firme en mi decisión y al fin me tomaron la baja.
Moraleja: Es evidente que estas empresas nos están cobrando lo que se les antoja, porque si pueden de última ofrecer un descuento del sesenta por ciento del abono quiere decir que a todos los abonados podrían cobrarle tranquilamente un sesenta por ciento menos; o sea que estamos, literalmente, siendo estafados por una banda internacional, que por lo visto cuenta con el visto bueno del-los gobierno donde se instalan; y así imagino que pasa en todos los rubros en los cuales somos rehenes-dependientes de las monopólicas empresas de servicio: electricidad, gas, agua, etc.; amén de los lobbys que ellas conforman.
Así que ya saben que en el país del que no llora no mama, llamen ya… y pidan la baja.